
Gracias a la gestión de la Defensoría del Policía, el suboficial Víctor Pérez fue trasladado de Lima a Trujillo para acompañar a su hija Keyla, diagnosticada con Fibrodisplasia Osificante Progresiva (FOP). También accedió a atención médica especializada en el Hospital Nacional PNP Luis N. Sáenz.
El suboficial de tercera de la Policía Nacional del Perú, Víctor Pérez Negreros, no solo cumple con vocación su deber como agente del orden, sino que también libra una batalla personal de inmensa magnitud: la lucha por la vida y la salud de su pequeña hija Keyla, quien fue diagnosticada con Fibrodisplasia Osificante Progresiva (FOP), una rara enfermedad degenerativa que convierte el tejido muscular en hueso, afectando gravemente la movilidad y calidad de vida de quienes la padecen.
Ante esta difícil situación, el suboficial solicitó apoyo institucional para poder estar cerca de su familia, ya que prestaba servicios en Lima mientras su hija residía en Trujillo. Gracias a la oportuna intervención de la Defensoría del Policía, se logró gestionar su reubicación laboral a la ciudad de Trujillo, permitiéndole así acompañar a su hija en un momento crucial de su desarrollo y tratamiento.
Asimismo, y como parte del acompañamiento integral brindado por la Defensoría, se coordinó el acceso de Keyla al Hospital Nacional PNP Luis N. Sáenz, donde actualmente recibe atención médica especializada y seguimiento clínico multidisciplinario, a pesar de no ser asegurada directa del sistema de salud policial.
“La verdadera vocación de servicio también se expresa en el hogar. Agradezco profundamente la intervención de la Defensoría del Policía, porque gracias a su apoyo hoy puedo acompañar a mi hija y darle la fuerza que necesita”, expresó el suboficial Pérez, visiblemente emocionado.
Desde la Defensoría del Policía, este caso reafirma el compromiso de proteger no solo los derechos laborales y personales de nuestros agentes, sino también su entorno familiar, especialmente cuando las circunstancias exigen humanidad, sensibilidad y acción.
En el marco del Día del Padre, esta historia se convierte en un símbolo de lo que significa servir con amor, dentro y fuera del uniforme.








